VIII Diálogo Interregional impulsa una agenda por el agua, el empleo digno y la participación de mujeres y juventudes
El encuentro realizado en Ayacucho articuló experiencias comunitarias y propuestas para fortalecer la resiliencia climática y las economías inclusivas. Uno de sus principales llamados fue dar seguimiento a los compromisos de anteriores diálogos y asegurar su continuidad durante la transición de gestión regional.

Ayacucho, 30 de octubre de 2026. La Asociación para el Desarrollo Andino Amazónico – Huñuq Mayu, junto con el Grupo Impulsor, desarrolló el VIII Diálogo Interregional 2026 “Territorios resilientes y economías inclusivas frente al cambio climático”, el jueves 29 de octubre en el Centro Cultural de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga (UNSCH).
La jornada reunió a representantes de instituciones públicas, organizaciones de la sociedad civil, comunidades, asociaciones productivas, academia, mujeres y juventudes. A través de conferencias, experiencias territoriales y mesas de trabajo, se identificaron brechas y propuestas para conectar la protección del agua y los ecosistemas con el empleo digno, los emprendimientos sostenibles y la participación ciudadana.
Una agenda que necesita continuidad y presupuesto
La apertura contó con la participación de Jesús Alberto Chacchi Sulca, director ejecutivo de Huñuq Mayu; Demetria Montes, subcoordinadora de la Mesa de Concertación para la Lucha Contra la Pobreza (MCLCP); Sulema Marmanillo Bejarano, vicegobernadora regional electa; Sonia Araujo Oré, consejera regional electa por Huamanga; Teodosio Torres Quispe, representante del CEDEP; Bibiano Huamancayo, representante de CHIRAPAQ; y Waldo Ccenhua, gerente regional de Desarrollo Económico.
Las intervenciones destacaron la necesidad de incorporar las prioridades de mujeres y juventudes en la agenda regional y sostener la articulación entre instituciones y organizaciones territoriales.
En su exposición, el director ejecutivo de Huñuq Mayu presentó un balance de los diálogos anteriores y enfatizó la importancia de dar seguimiento a los compromisos y ordenanzas pendientes de implementación. El encuentro planteó que estas agendas deben trasladarse a la gestión entrante con información sobre sus avances, responsabilidades, recursos y evidencias de cumplimiento.
La jornada también incluyó una mística de agradecimiento a la Madre Tierra, que vinculó la recuperación de saberes ancestrales con la responsabilidad colectiva de cuidar los territorios.
Agua, ecosistemas y respuestas desde las comunidades
El Ing. Alberto Chacchi Meneses compartió experiencias de Huñuq Mayu sobre resiliencia territorial, agua y agrobiodiversidad, destacando la importancia de incorporar los aprendizajes comunitarios en las políticas públicas.
Por su parte, Sulema Marmanillo Bejarano abordó la protección de las cabeceras de cuenca de Razuhuillca y Huanta como espacios estratégicos para la seguridad hídrica, la agricultura y los medios de vida. Entre sus propuestas figuraron una mesa técnica multiactor, la investigación aplicada y una matriz pública de seguimiento.
Carmen Uscata, representante de CHIRAPAQ, presentó experiencias de prevención y acción desde los territorios indígenas ante el Fenómeno de El Niño. Su intervención destacó la recuperación de conocimientos ancestrales, la reforestación con especies nativas, las obras de infiltración y el fortalecimiento de actividades productivas de las mujeres indígenas.
Asimismo, la experiencia compartida por la Asociación SER puso en valor la conservación comunitaria del árbol nativo tasta y la relación entre el manejo de los ecosistemas, el turismo y el desarrollo comunal.
Estas intervenciones aportaron a una reflexión común: las medidas de prevención y adaptación deben responder a las condiciones de cada territorio e incorporar a las comunidades en su diseño y seguimiento.
Mujeres organizadas y alternativas económicas sostenibles
Yessica Godoy Mallqui, presidenta de la Asociación de Mujeres Productoras Agropecuarias Los Lirios de Totorabamba, compartió su experiencia de organización y acceso a Procompite para mejorar la producción de plantas medicinales y aromáticas. Su participación resaltó el valor de la asociatividad y la necesidad de reconocer las afectaciones diferenciadas del cambio climático sobre las mujeres.
La Cooperativa Frutos del Ande presentó aprendizajes de la cadena de la quinua y su vinculación con mercados de exportación. Se destacaron el cuidado del suelo, la certificación orgánica, la capacitación y la cooperación, junto con las barreras que enfrentan los pequeños productores para cumplir estándares, alcanzar los volúmenes requeridos y acceder a compras públicas.
La Dirección Regional de la Producción abordó la formalización y su relación con la autonomía económica y el empleo digno. Milagros Cornejo, secretaria técnica de la MCLCP, planteó trasladar las iniciativas a una agenda regional mediante tres tareas: concertar, incidir y dar seguimiento.
Cuatro ejes para construir propuestas desde el territorio
Las mesas de trabajo organizaron sus aportes alrededor de cuatro prioridades:
- Territorios resilientes y cambio climático. Se identificaron limitaciones financieras, falta de infraestructura para almacenar agua y dificultades de acceso a información climática. Se propusieron forestación con especies nativas, asistencia técnica en alta montaña e intercambios de prácticas ancestrales, reconociendo la siembra y cosecha de agua de Quispillaccta como experiencia de referencia.
- Mujeres, juventudes y empleo digno. Se señalaron barreras de discriminación, exclusión, capacitación y desigualdad salarial. Las propuestas incluyeron bolsas de trabajo, salarios justos y formalización, con atención a la prevención del hostigamiento y el acoso laboral.
- Emprendimientos sostenibles. Se destacaron dificultades de acceso a tecnología, financiamiento, semillas y acompañamiento. La mesa planteó mayor apoyo estatal y capacitación para gestionar iniciativas sostenibles y recursos naturales.
- Participación ciudadana. Se identificó una baja integración de la población en los procesos participativos y se reconocieron las mesas de concertación y las escuelas de activismo como espacios para fortalecer el ejercicio de derechos. Queda pendiente precisar y validar acciones concretas para este eje.
Los resultados constituyen una base para construir una agenda juvenil climática y económica, con participación de mujeres y organizaciones territoriales.
Una convocatoria con fuerte presencia juvenil
El formulario actualizado registró 129 personas inscritas, después de retirar una respuesta repetida. De ellas, 103 tienen entre 15 y 29 años, equivalentes al 79,8 %, mientras que las mujeres representan el 54,3 %.
La convocatoria registró personas procedentes de Ayacucho, Huancavelica, Apurímac y Cusco, así como una importante vinculación con la UNSCH y la institución educativa San Ramón. Estas cifras describen las inscripciones y no constituyen un conteo de asistencia efectiva.
Del diálogo al seguimiento ciudadano
Entre los siguientes pasos propuestos se encuentran validar los resultados de las cuatro mesas, recuperar el inventario de compromisos y ordenanzas anteriores y construir una agenda de transferencia hacia la gestión regional entrante.
También se plantea establecer una matriz pública que permita identificar responsables, plazos, indicadores y evidencias de cumplimiento. Las propuestas recogidas requieren esta fase de validación y formalización para convertirse en compromisos institucionales verificables.
Desde Huñuq Mayu reafirmamos nuestro compromiso de acompañar estos procesos de articulación, fortalecer el liderazgo de mujeres y juventudes y promover que los saberes y las demandas de las comunidades se traduzcan en decisiones públicas.
Cuidar el agua, ampliar las oportunidades y fortalecer la participación son tareas compartidas para construir territorios resilientes y economías inclusivas.















