Mujeres rurales: guardianas de la tierra y los recursos
Desde la Asociación para el Desarrollo Andino Amazónico – Huñuq Mayu, reconocemos la fuerza, los conocimientos y el liderazgo de las mujeres rurales, cuyo trabajo es fundamental para proteger la biodiversidad, sostener la alimentación de sus comunidades y conservar los territorios.

En las comunidades andinas y amazónicas, las mujeres rurales cultivan alimentos, seleccionan y conservan semillas, cuidan los recursos naturales y transmiten conocimientos entre generaciones. Sus aportes están presentes en la vida cotidiana: en las chacras, en la crianza de animales, en la preparación de alimentos y en la organización comunitaria.
Su relación con la tierra reúne conocimientos, prácticas y vínculos culturales construidos a lo largo del tiempo. A través de sus saberes sobre los cultivos, las plantas medicinales y los ciclos de la naturaleza, contribuyen a mantener viva la memoria de sus pueblos y a encontrar respuestas frente a los cambios que afectan sus medios de vida.
Sin embargo, reconocer estos aportes también exige prestar atención a las barreras que enfrentan. La sobrecarga de trabajo doméstico y de cuidados, las dificultades para acceder a recursos productivos, capacitación y mercados, así como las desigualdades en los espacios de decisión, pueden limitar sus oportunidades. Por ello, valorar su trabajo debe traducirse en acciones que fortalezcan sus derechos, su autonomía y su participación.
Cinco aportes de las mujeres rurales que debemos visibilizar
1. Conservan semillas y protegen la agrobiodiversidad.
La selección, el cuidado y el intercambio de semillas ayudan a conservar variedades locales y a transmitir conocimientos sobre su cultivo y aprovechamiento. Estas prácticas contribuyen a mantener la diversidad de alimentos y el patrimonio de las comunidades.
2. Sostienen la alimentación de sus familias y comunidades.
Su participación en la agricultura familiar, la crianza de animales y la transformación de productos aporta a la disponibilidad de alimentos y a la economía de los hogares. Reconocer esta labor implica también promover una distribución más justa de las responsabilidades familiares.
3. Aportan al cuidado del agua, los suelos y los ecosistemas.
Desde sus experiencias y conocimientos del territorio, participan en prácticas de conservación y uso responsable de los recursos naturales. Su voz es necesaria en las decisiones sobre el agua, las áreas de cultivo y los espacios comunales.
4. Impulsan economías locales y emprendimientos.
Mediante la producción agroecológica, las artesanías, las plantas aromáticas y medicinales y otras iniciativas, generan ingresos y fortalecen redes de colaboración. Para ampliar estas oportunidades, necesitan acceso a asistencia técnica, financiamiento, mercados y condiciones justas de comercialización.
5. Ejercen liderazgo y construyen respuestas comunitarias.
Como productoras, dirigentas y participantes de organizaciones locales, proponen soluciones y promueven acuerdos para el bienestar colectivo. Fortalecer su participación permite incorporar sus necesidades y propuestas en la gestión del territorio y en las políticas públicas.
Reconocer su aporte también es garantizar sus derechos
Las mujeres rurales tienen derecho a participar en las decisiones que afectan sus vidas, acceder a oportunidades de formación y desarrollo económico, y vivir libres de violencia y discriminación. Sus conocimientos deben ser escuchados y valorados en igualdad de condiciones, respetando su identidad cultural y su lengua.
Frente al cambio climático, resulta necesario fortalecer sus capacidades y asegurar que cuenten con información, recursos y acompañamiento para proteger sus medios de vida. Esta responsabilidad requiere el compromiso de las instituciones públicas, las organizaciones sociales, las comunidades y las familias.
Desde Huñuq Mayu, reafirmamos nuestro compromiso con el fortalecimiento de las capacidades de las mujeres rurales, el reconocimiento de sus saberes ancestrales y su participación activa en la defensa y gestión sostenible de sus territorios. Promovemos espacios de aprendizaje, organización y articulación que contribuyan a su autonomía económica y al ejercicio de su liderazgo.
Cuidar la tierra también es reconocer, valorar y defender los derechos de quienes la protegen cada día.
¡Por los derechos, la voz y el liderazgo de las mujeres rurales!






